Hermana directa de la Dyna Street Bob, la Fat Bob (16.995 euros) se suma también a este nuevo lado oscuro de Harley-Davidson, donde las motos "devoran la luz", como afirma Josep Grañó, el máximo responsable de la marca en España y Portugal. Una moto que encaja a la perfección tanto en el mundo de los más nostálgicos de la apariencia y sensaciones de los modelos 'bobber' de los años 50 y 60, como en el los más radicales pilotos con marcado perfil urbano. Para ambos, Harley-Davidson incorpora toda la tecnología, la seguridad y la comodidad que la marca norteamericana puede ofrecer en el siglo XXI.
Parece que nació por la noche. A primera vista llama la intención su imponente frontal que engaña a propios y extraños pues luego no resulta ser, ni de lejos, aunque la báscula marque 305 Kg en seco, tan pesada como aparenta a priori.Los dos faros montados entre la triple tija pulida informan de su presencia urbana y su toque más radical se acentúa con los grandes neumáticos de 16'' y las llantas de aluminio con sus discos plateados. Además, para rematar el conjunto una serie de guiños al pasado: el depósito de combustible no es otro que el Fat Bob (que da nombre al modelo) de casi 20 litros que hace que no nos olvidemos de sus orígenes y el guardabarros trasero de perfil muy bajo.
Vestida de negro hasta lo más básico, el cromado se mantiene bajo mínimos como en el resto de los modelos 'Dark Custom' y además, la unidad probada montaba muchos de los accesorios que Harley-Davidson tiene para completar el 'look underground' de esta nueva línea diseñada para atraer a un cliente más joven y rebelde. Sorprende, no obstante, que los amortiguadores traseros cuenten con unos, para mi gusto un poco fuera de conjunto, protectores cromados.
Por dentro, la Fat Bob, ruge con el Twin Cam de 1.584 cc de inyección, acabado con un llamativo recubrimiento de polvo negro, que transmite los 123 Nm a 3.500 rpm que desarrolla de par gracias a la transmisión Cruise Drive de 6 relaciones que tan buen resultado le está dando a la marca.
En marchaA la hora de la verdad, la Fat Bob, parece que te obliga a mirar el resto del tráfico por encima del hombro, como con desprecio. Resulta más cómoda de lo que parece en un primer momento aunque para llevar los mandos avanzados de serie, las cosas como son, tiene que gustarte mucho este tipo de conducción. El manillar tipo 'dragster' aunque no es muy recto, algo que se agradece, es casi una necesidad con este tipo de mandos pues de otra manera el dolor de espalda es posible que fuera constante.
La Fat Bob responde de la zona más baja del velocímetro con el mismo aplomo que el resto de la familia Dyna pero su peculiar posición de conducción parece que nos da un plus de potencia. En los semáforos se agradece, vanidades aparte.
En las curvas la cosa cambia. Si bien el chasis Dyna es muy agradecido, a la hora de la diversión en los ángulos de carretera, las curvas parecen algo más retorcidas y largas. Aunque la moto frena a la perfección (delante con pinzas de 4 pistones y atrás con pinzas de 2 pistones) hacen falta unos cuantos kilómetros para que la trazada no se convierta en un problema. Después, el mundo al revés: la adrenalina te llama y los virajes se vuelven tremendamente atractivos.
A su favor hay que destacar que la horquilla no titubea ni lo más mínimo y que realmente de trata de un simple ejercicio de confianza por parte del piloto dado lo 'curioso' de llevar siempre los pies tan adelantados.
Via:http://www.expansion.com
No hay comentarios:
Publicar un comentario