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miércoles, 26 de agosto de 2009

La esquina del viento(No me gustan los llorones)



No me gustan los llorones
LO LEÍA EL OTRO DÍA EN ALGUNA PARTE, ALGUIEN SE QUEJABA. HACE TIEMPO TUVO QUE VENDER SU MOTO. ESCUCHABA EMBELESADO LAS HISTORIAS DE OTROS MOTORISTAS MÁS AFORTUNADOS Y RECONOCÍA, CON UN CIERTO AIRE DE AMARGURA: "... MIS HISTORIAS SABEN A RANCIAS, LAS VUESTRAS TIENEN EL SABOR DE LO NUEVO. NI SIQUIERA SÉ SI ALGÚN DÍA VOLVERÉ A TENER MOTO..." DA PENA ¿VERDAD? NUNCA ME HA GUSTADO ESCUCHAR A LA GENTE QUEJARSE. NO QUIERO QUE ESTA ESQUINA SE CONVIERTA EN UNA CRÍTICA Y TAMPOCO ME GUSTA PREDICAR, BÁSICAMENTE PORQUE YO ME MEO EN EL ESPÍRITU EVANGELIZADOR Y TENGO MUY CLARO NO ESTAR EN POSESIÓN DE LA VERDAD ABSOLUTA.

Entiendo que todos tenemos momentos bajos y que hay veces en las que moquear un poco puede consolar, pero sigue sin gustarme escuchar lloriqueos y peroratas, sobre todo porque estoy convencido de que no sirven absolutamente para nada. Conozco a personas muy afortunadas y a otras muy desgraciadas, pero en la mayoría de los casos su vida es consecuencia de la forma que ellos han elegido vivirla.
Según mi opinión ser motorista no es lo mismo que tener una moto, y por tanto, ser un biker no tiene por que ser una relación directa de ser propietario de una máquina de dos ruedas. Ser alto, bajo, canijo o feo, es algo que tienes impuesto en esta vida. Ser un llorón, un motorista, un campeón o un papanatas es algo que tú decides, sólo depende de la forma que tú decidas plantearte tu limitada existencia. Si de verdad te sientes motero, si te siguen temblando las pelotas cuando escuchas rugir un motor, si viajando en invierno y con lluvia, dentro de tu lata de sardinas, también echas de menos tu máquina, si tu libro favorito sigue siendo un mapa de carreteras, si estás convencido de que con nada estás mejor que con tu vieja chupa, no tienes nada de qué preocuparte. Si llevas las dos ruedas y el toro de Osborne tatuados por dentro del pellejo, el hecho de que ahora no tengas moto es sólo una cuestión de tiempo y dinero. Algo que antes o después vas a conseguir solucionar. Si decidiste vivir tu vida como un biker (y que cada uno entienda con esto lo que le salga de los cojones), ¿qué es lo que te asusta? ¿que se te olvide? Si por el contrario las motos para ti sólo fueron una época más en tu vida, algo que hay que pasar de joven como las paperas, tampoco entiendo a qué vienen tus quejas, siempre podrás soltarle a algún colega la manida frase "...yo también tuve moto pero..." y quedarte tan a gusto.
Para mí, como para muchos, ser biker no es algo que esté limitado al tiempo que pasas subido en tu moto. Te levantas siéndolo por la mañana y te acuestas sabiendo que lo sigues siendo cuando llega la noche. Quizás hayas pasado el día cerrando cajas en una fábrica, atendiendo clientes tras un mostrador o apretando cicotillos del buje en una fábrica de escupidores helicoidales, probablemente ni siquiera has tenido tiempo de bajar a verla al garaje, pero tú sigues siendo el mismo. La misma sangre corre por tus venas, el mismo corazón da golpes entre tus costillas y las mismas ideas rondan tu cabeza. Hoy no eres menos motorista que la semana pasada, cuando rodabas con tu hierro cansado y lejos de casa.
Si sales a la calle con cara de imbécil te tratarán como a un imbécil. Si no eres capaz de respetarte a ti mismo o a tu palabra, nadie lo va ha hacer. Si vives convencido de que eres un fracasado, no te quepa duda que llegarás a serlo y si te convences de que tu parienta te pone los cuernos, ten por seguro de que acabará haciéndolo. Mírate al jodido espejo, estudia lo que ves, decide quién eres y cuáles son tus objetivos, date una patada en tu puto culo y sal a la calle a coger lo que es tuyo. Elige tu futuro, maneja tu destino y si las cosas te salen mal, te jodes, pero no te pares a llorar. Levántate y comienza de nuevo. Y si por cualquier motivo no quieres hacerlo, al menos deja de lloriquear en el hombro de los demás, bájate los pantalones y espera a que todos los que pasen te vayan dando por el culo. Sé lo que quieras ser y no dejes que nadie te diga cómo tienes que serlo. Nadie ha hecho libre ni desgraciado a nadie. Cada uno ha hecho de sí mismo y de su vida lo que es, y si no te gusta, o lo cambias o te jodes. De todas formas os recuerdo que esta esquina no es más que mi opinión y que no tiene más valor que la de cualquier otro. De todas formas si he molestado a alguien espero que me disculpe ...o no, ...¡qué coño!, que no me disculpe y que le den.

"Tu cuerpo entero de extremo a extremo, no es más que tu propio pensamiento, en una forma que puedes ver. Rompe las cadenas de tu pensamiento, y romperás también las cadenas de tu cuerpo."
Richard Bach, de su libro Juan Salvador Gaviota.

Mateo

martes, 25 de agosto de 2009

La esquina del viento(Cuídate compañero)



Cuídate compañero
HOY NO SE ME OCURRE NADA DIVERTIDO. Y ES UNA PENA, PORQUE DESPUÉS DE OJEAR LAS TRES O CUATRO ÚLTIMAS ESQUINAS ME HE DADO CUENTA QUE ÚLTIMAMENTE ANDO UN POCO "TRISTÓN" Y ME HABÍA DICHO A MÍ MISMO "VENGA MATEO, ESTE MES VAMOS A ESCRIBIR UNO DE ESOS ARTÍCULOS QUE LOS COLEGAS LEEN EN EL BAR ENTRE CERVEZAS Y CARCAJADAS". PERO, SUPONGO, QUE CADA COSA TIENE SU MOMENTO, Y ESTE NO ES BUEN MOMENTO PARA REIR, AL MENOS A MÍ NO ME APETECE.

Mi hermano últimamente sale poco. El curro, las pelas, la parienta, ya sabes, lo de siempre. El último viernes decide hacer un hueco entre tanta penuria y venirse a tomar unos cubatas con los colegas. "¡Joder, qué alegría!, ¿dónde te metes?". Unas cuantas copas, un buen rato contando batallitas y "me largo, que mañana salgo con el camión a las siete". Hasta aquí, todo normal. No han pasado ni quince minutos cuando lo veo de vuelta. Los pantalones sucios, la camiseta rota y la cara descompuesta. ¿Pero qué te ha pasado? Nada, nada. No os preocupéis, una rotonda que se ha empeñado en echarme cojones y ya sabéis como soy yo para esas cosas. Media noche en la sala de espera de urgencias con los dedos cruzados para que el dolor de espalda sea solo eso y la Suzuki con la horquilla delantera junto a la matrícula. Bueno, pues al fin y al cabo no ha pasado nada, una semana doliéndole hasta las uñas y un par de meses de trasiego por los desguaces hasta que consigamos recomponer la dichosa Suzi.
Unos días después, todavía andamos de coña con la manía de mi dichoso hermano de acabar el solito con todas las rotondas que ha puesto el ayuntamiento, cuando vemos entrar la moto del Mono. Llevaba dos años quejándose de que su vieja Vulcan ya no podía con sus ciento veinte kilos. Después de muchas horas extra y firmar un buen puñado de letras, consiguió encargar una Guzzi 1100 nuevecita, un mes esperándola y míralo, es el tío más feliz del mundo. O al menos lo era hasta hace unos momentos. La Guzzi tiene exactamente el mismo aspecto que si le hubiese caído un trozo del Meteosat encima, y el Mono entra con los dos brazos vendados y cara de amargado. "¿Mono, como estas? ¿Qué ha pasado? Nada, nada, yo estoy bien. Ha sido un bordillo que se ha venido hacia mí, y bueno... ya ves.".
La cosa está empezando a dejar de ser divertida, y en la esquina de la barra y apurando el resto de una jarra de cerveza ya caliente, no puedo evitar acordarme de Javier. No hace todavía un mes que cargó su moto para ir a pasar un fin de semana con sus colegas. De buenas a primeras un camión se cruzó en su camino y ya no volveremos a verlo. Así de sencillo, así de estúpido, así de sinsentido. No tengo ni puta idea si fue culpa del camión o suya y lo cierto es que me importa un carajo. No es que fuésemos los mejores amigos del mundo, apenas habíamos compartido algunas juergas, pero sé que era uno de los nuestros. Uno de los que cada mes se entretenía leyendo estas páginas que ahora tienes en las manos, uno de los que te podías encontrar en cualquier concentración del sur o del norte, uno de los había dedicado su vida a disfrutar de su moto, su chica y sus amigos. Siempre en la carretera, uno de los nuestros. Pues simplemente Javier ya no está. Seguramente habrá dejado a una chica desconsolada, a un montón de amigos destrozados y una mancha en la carretera. Sé que esto es parte de la forma de vida que nosotros mismos hemos elegido y sé que cualquiera de nosotros puede ser el próximo sin que ello nos quite las ganas de seguir rodando. Pero este mes, desde mi esquina, quiero mandar un mensaje muy claro
¡CUIDATE COMPAÑERO!, estoy harto de pasar noches en la puerta de urgencias con el corazón metido en el estómago y estoy empezando a estar hasta los cojones de tener que andar recordando a gente que debería estar aquí compartiendo conmigo esta jarra de cerveza. Quizás, sencillamente cada uno tenga su momento o quizás nos estemos haciendo más viejos. Sea lo que sea, a mí ya no me divierte.
Cuando le llegó la hora a mi amigo Salva, estábamos mosqueados. Dos días antes discutimos por alguna estupidez. De pronto alguien me dijo que Salva había muerto y enseguida me di cuenta de que ya no tendría tiempo de hacer las paces, de explicarle que aquella discusión fue una tontería y de que apreciaba su amistad por encima de esas gilipolladas. Hacedme el favor, cuidad de vosotros mismos y del que rueda a vuestro lado, y por si acaso no fuese bastante, vamos intentar disfrutar de lo que nos une y quitarle importancia a los que nos separa. Quizás mañana sea tarde para cualquiera de nosotros.

PD: Un abrazo fuerte y sincero para todos los Cherokee.

Por Mateo

lunes, 24 de agosto de 2009

La esquina del viento(Debería ser obligatorio)



Debería ser obligatorio
¿QUÉ TE VOY A CONTAR YO, QUE TÚ NO HAYAS OIDO YA? DOS CRÍAS LE REBANAN EL PESCUEZO A SU AMIGUITA PARA SALIR EN LA TELE. UN PADRE VIOLA A SUS DOS HIJITAS TRAS PASAR LA TARDE EN EL PARQUE CON ELLAS. UN NIÑATO PASA POR EL FILO DE SU ESPADA NINJA A TODA SU JODIDA FAMILIA PARA PARECERSE A UN KUNFÚ DE VIDEOJUEGO. UN PRINGAO DEJA ABIERTA LA BOMBONA DE BUTANO Y SE LLEVA PARA ADELANTE A DOS VECINOS POR QUE NO LE CAÍAN BIEN...

Hace un par de días un importante diario nacional publicaba un test para que las mamas sepan si su niñito es o no un psicópata.
— Vamos a ver Carlitos ¿cuando ves al Pokemon malo te dan ganas de sacarle los ojos con una cucharilla y mearte dentro para que le escueza?
— Zi mami, zi
— Y dime bonito mío, cuando papi está viendo el fútbol y te dice que te calles, te dan ganas de pasarle con tus patines de cuchilla por la nuez de la garganta?
— Zi mami, zi
... y así anda la cosa. Claro que si te paras a pensarlo, algo de razón sí que tienen. Tal y como marcha este jodido mundo, raro es el día en que no te dan ganas de pillar la de cazar perdices, recortarle los cañones y salir a la calle en plan Harry El Sucio.
Haber conseguido un puto contrato basura es ya una jodida suerte, el litro de gasolina a precio de cubata nacional, el sistema sanitario garantiza la depuración de la especie permitiendo sólo sobrevivir a aquellos especímenes capaces de soportar tres años en lista de espera para una operación de corazón urgente y sacrificando a los miembros más débiles que no hacen sino mermar nuestra capacidad de supervivencia.
Sacar un jodido préstamo es tan sencillo como vender tu alma al diablo, te prometen una satisfacción inmediata a cambio de una eternidad de sufrimiento. Los porteros no te dejan pasar a la disco de moda, las chatis no te hacen ni puto caso, tu equipo de fútbol baja a segunda, y por si fuera poco, a Silvia la han echado de la casa del gran hermano —por cierto, que no sabía yo que mi hermano el grande fuese tan famoso, ¡mira Manu, todo el mundo habla de ti!— Está claro: este mundo es una Puta Mierda y aquí no vale la pena vivir, hoy ya no me puede ir peor y mañana no creo que vaya a mejorar la cosa, de modo que sintiéndolo mucho, acabo de tomar una decisión drástica y estoy dispuesto a llevarme por delante a quien intente impedirme llevarla a cabo.
Entro en casa y cierro dando un portazo, tiro la ropa de trabajo, me meto una vieja camiseta, los vaqueros mas raídos y mi único par de botas. Las gafas de sol, el paquete de tabaco, mis últimos cincuenta duros y las llaves de la moto. Llego al garaje sin saludar a los vecinos, le quito el candado y arranco sin importarme un pijo que salte la alarma del Golf TDI que aparca al lado. Salgo a la calle, me soplo un semáforo en ámbar y enfilo directo a la salida de la ciudad que tengo más cerca, jurándome que hoy al menos me cargo a trescientos. ¡Joder, qué temperatura más buena! ¡Qué agradable conducir a esta hora que ya no hay tráfico! Cómo ruge mi nena, ¿me echabas de menos? Yo a ti también. Sigo durante un par de horas y antes de darme cuenta estoy de vuelta en la puerta del Loro Verde.
— Coño Mateo, qué contento se te ve ¿has tenido un buen día?
— Sí hombre, ¿por qué no?
— Echa un par de cañas y saca los dados, que todavía me quedan cincuenta duros.
Y así termina todo, y no he necesitado matar a nadie, no ha sido preciso coger la de cañones superpuestos, no he acabado con más vidas que las de los mosquitos que viajaban en dirección contraria y todo ha quedado atrás. Toda la mierda, todo el agobio y toda la frustración sencillamente han desaparecido. Te cuento esto porque supongo que igual que yo, tú conoces esta sensación y hoy, después de leer toda esa porquería de noticias, solo se me ha ocurrido una cosa: debería ser obligatorio. Si todos esos psicópatas, macarras aficionados y Terminators de un solo telediario hubiesen salido a dar una vuelta en moto se les habría pasado la mala hostia o al menos estoy seguro que hubiesen encontrado un motivo para seguir viviendo, y sobre todo, para dejar vivir a los demás. Cuando la boñiga te llegue hasta el cuello, cuando no sepas cómo salir del agujero de tu vida, piensa que es obligatorio, que no te queda mas cojones que salir a dar una vuelta sobre tu hierro. Cuando vuelvas llámame y cuéntame como te ha ido. A mí me funciona.

Mateo

domingo, 23 de agosto de 2009

La esquina del viento(Los palacios de la memoria)



Los palacios de la memoria
"El doctor LECTER era capaz de aislarse de la situación; y es capaz de hacer que todo desaparezca de su alrededor. Los ruidos, la incomodidad, el dolor, todo lo que le rodea. Como tantas veces en su celda, cierra los ojos y busca la tranquilidad en su palacio de la memoria, un lugar irreprochablemente hermoso. El palacio de la memoria era un sistema mnemotécnico bien conocido por los sabios del mundo antiguo, que lo aprovechaban tanto para preservar en sus mentes un enorme acopio de información, como para retirarse a él y disfrutar cuando las circunstancias les eran desfavorables. En él ha pasado años rodeado por sus magníficas colecciones de arte, mientras su cuerpo yacía inmovilizado en el corredor de los violentos, donde los alaridos hacían vibrar los barrotes como si fueran el arpa del infierno."
Thomas Harris, de su libro HANNIBAL.

Si te detienes a pensarlo, todo esto no es tan raro. ¿Quién de nosotros no deja que se le vaya el santo al cielo cuando las cosas no van demasiado bien a nuestro alrededor? No hace falta ser ningún sabio del mundo antiguo para embelesarte pensando en las tetas de Pamela Anderson mientras el gilipollas de tu jefe te pega la bronca de la semana. ¿Acaso no has recordado nunca, mientras vuelves a casa muerto de frío en tu moto el último fin de semana que pasaste en la playa tomando el sol con una gran cerveza en la mano? ¿Cuántas veces sentado en el sofá de casa has recordado aquella tarde que pasaste con tus colegas cambiando el guardabarros trasero de tu burra? ¿Cuántas horas de clase pasaste haciendo garabatos en un papel e imaginando que le metías mano a la rubita de la segunda fila? Supongo que quizás con los años muchos de vosotros habréis dejado de practicar esta singular forma de relajación pero, por el contrario, otros cada vez la usamos con mas frecuencia.
Y seguramente a estas alturas te estarás preguntando a cuento de qué coño te largo todo este rollo. No te preocupes, no me he vuelto psicoanalista, filosofo, ni siquiera maricón, sólo os quería contar que cuando estoy hasta los mismísimos cojones, cuando nada me sale bien, cuando no tengo un puto duro, cuando la moto esta jodida, en fin, cuando todo lo que me rodea es una auténtica mierda y sencillamente sé que lo único que puedo hacer para mejorarlo es esperar a que lleguen tiempos mejores… pues bien, en esos momentos me gusta sentarme a pensar. Me voy a mi palacio de la memoria, pero el mío no esta lleno de obras de arte, ni siquiera de tetas enormes.
Según se entra en la primera habitación de la derecha, tengo el recuerdo de una mañana de Julio. A más de novecientos kilómetros de casa, mi moto, mi chica y equipaje para hacer noche en cualquier sitio. Se trata de una carretera de montaña con suaves curvas, el paisaje es completamente verde y salpicado de pequeñas casas con balcones de madera vieja pintados de colores. La moto ronronea de gusto entre mis piernas haciéndome saber que ella también está disfrutando. A pesar de estar en verano el aire de la montaña es bastante frío y me pega en la cara borrando cualquier seña de la pasada noche. Después de algunos kilómetros paramos en una mesa de piedra que hay en una pequeña zona de descanso a la izquierda y nos sentamos a comer un trozo de queso y pan que compramos en el pueblo de abajo. Seguramente tenemos toda la pinta de un anuncio de chocolate suizo pero, ¿y a mí qué mierda me importa? La suave carretera, con sólo dos carriles y poco tráfico, sigue subiendo. Las curvas se suceden de una forma suave que me permite tomarlas enlazando el final de una con el principio de otra. Algunos kilómetros más arriba paramos a tomar café en uno de esos pueblos que parecen seguir viviendo en un tiempo pasado. Nadie me esta esperando y yo no tengo prisa por llegar a ninguna parte. Esta carretera, mi carretera, se encuentra en algún punto entre Roncesvalles y el Valle del Baztán. Y aunque ahora no lo recuerdo exactamente, tampoco me importa. Puedo disfrutarla como si estuviese allí ahora mismo.
Ya no escucho a mi jefe, ahora mismo no recuerdo si tengo o no la moto averiada y me la suda si ando bien o mal de pelas. Ahora ruedo sencillamente disfrutando de lo que tengo y no pienso en nada más. Mi palacio tiene más habitaciones y en cada una de ellas guardo un recuerdo agradable que reservo para el momento que más falta me hace.
Supongo que todo esto no debe de interesarle a nadie pero hoy he querido compartirlo contigo y animarte a que, si no lo tienes ya, te construyas tu propio rincón lleno recuerdos cojonudos y así la próxima vez que te veas hasta las pelotas tengas donde ir para que nadie te moleste.

Por Mateo

sábado, 22 de agosto de 2009

La esquina del viento(De Camino)



De Camino
CARRETERA NACIONAL, BUEN TIEMPO Y TODO UN FIN DE SEMANA POR DELANTE. MIRO POR EL RETROVISOR Y VEO A MI COLEGA DAVID, EMBUTIDO EN SU ROJA CAZADORA (RÉPLICA EDI LAUSON) QUE COMPRAMOS JUNTOS EN ANDORRA CUANDO AÚN NO NOS SALÍAN PELOS EN LA BARBA Y TODOS PESÁBAMOS UNOS QUINCE KILOS MENOS. EL MUY CABRÓN NO DEJA DE HACERME SEÑAS CON LA MANO. YA SABES ESA TÍPICA SEÑAL DE "¿SÉ PUE’ SABER CUÁNDO COÑO VAMOS A PARAR PA’ FUMAR UN CIGARRITO?" "TRANQUILO QUILLO..." "NI TRANQUILO, NI HOSTIAS, QUE HACE CUARENTA KILÓMETROS QUE TENGO EL GAZNATE SECO".

Se impone parada de emergencia, afortunadamente, tras un par de curvas aparece un cartelito: estación de servicio. La VFR de mi socio pasa como un puto relámpago por mi izquierda con el intermitente derecho encendido en un inequívoco signo de que no está dispuesto a hacer ni un solo metro más sin remojarse la panza con un zumo de cebada. Es una de esas estaciones de servicio nuevas en las que tú mismo te pones la sopa que más te interese y después te acercas al fulano de la ventanita para abonar la multa, lo cual resulta la mar de práctico. Sobre todo para el dueño de la gasolinera que se ha ahorrado un par de sueldos, pero hay que ser positivo, seguro que no lo ha hecho con la intención de enriquecerse, sino para poner el carburante un poco mas barato. Una vez pagado el combustible, toca encender el cigarrito y dar una vuelta curioseando. ¡Joder que cantidad de gilipolladas! Todo queda perfectamente dispuesto, como en un hipermercado. Aquí la prensa, allí los pañuelos de papel, compresas, peines, cepillos de dientes, etc. Mas allá las herramientas: un juego de llaves allen, par de fusibles por quinientas pelas, los ambientadores y muchas bayetas. En el mostrador, junto a la caja, las cosas para entretenerse: chicles, condones y tabaco. Absolutamente todo envuelto en plástico transparente, todo frío e inútil. Incluso la comida, algunos sandwich de huevo duro y no sé qué mierda que puedes meter en un microondas que hay cerca.
— Vámonos de aquí tío.
— ¿Se puede saber qué mosca te ha picado?
— No pasa nada socio, pero vámonos, vamos a un bar de carretera. A uno de esos que tienen un letrero en la puerta que dice "Venta El Frondosillo" o algo así y debajo pone "Venta de quesos, comida casera, camas, venta de hielo, recuerdos de Zamora, artesanía popular, etc." Vamos, a uno de esos en los que al entrar huele a bocadillo de calamares. Uno de esos que tienen expositores de casettes con los grandes éxitos de Rafael Farina, la colección completa de Diango, de esos que tienen junto al muestrario de navajas de Albacete un expositor de llaveros con calaveras que se mueven, fetos en un bote con líquido, junto a las medallas del Rocío y los llaveros del Depor. Vamos a uno de los que tienen un mostrador sucio atendido por un camarero grasiento y lleno vitrinas de cristal con pegatinas medio arrancadas y amarillentas, repletas de pinchos de tortilla, chistorras picantes y ensaladilla rusa con aspecto de haberla traído andando desde Rusia. Quiero una caña mientras miro las fotos del dueño del bar dándose la mano con El Cordobés que un día que comió allí, las de la boda de una señora, que no sé quien es, pero tuvo el coraje de celebrarla en ese sitio, y las de tres camioneros barrigudos delante de sus Pegaso Troner aparcados en la puerta.
¡Joder un bar de carretera hostia! Tampoco estoy pidiendo una gran cosa. Quiero entretenerme mientras estoy en el servicio leyendo la puerta, ya sabes eso de «Aquí cagó uno de Salamanca» o lo de «Mea contento pero mea dentro». O aquello otro de «si quieres follar gratis llama al 977-8888888» (que seguro que es el teléfono de la mujer de su jefe). Un bar de esos que tienen las estanterías rellenas de botellas de anís, coñac y la botella de resoli con la forma de las casas colgantes de Cuenca, amarillenta del tiempo que lleva sin moverse de su sitio. Joder un bar coño, un bar.
— Desde luego, cada día estás mas raro, pero bueno... vámonos.
No hemos hecho ni siete kilómetros y entramos en "Casa Palitos", donde nada más atravesar la puerta que tiene una cortinilla de tiras de plástico que llegan hasta el suelo, la gorda camarera nos dice "ajonde vais con las amotos, deluego questais locos, ¿sos hago un bocaillo de mejillones?." Coño esto es otra cosa, ves tú, aquí me siento como en casa. ¡Qué le vamos a hacer!, a cada uno le gusta lo que le gusta.

Por Mateo


viernes, 21 de agosto de 2009

La esquina del viento(La ITV)



La ITV
AMUNDSEN, EXPLORADOR NORUEGO, PISÓ EN 1911 EL POLO SUR. PIZARRO, SOLDADO ESPAÑOL, CONQUISTÓ EN 1524 PERÚ. ULISES, REY DE ÍTACA, VENCIÓ A LOS DIOSES CONTRA ÉL CONJURADOS DURANTE LA ODISEA. MATEO, UN SERVIDOR, A DÍA DE HOY... HA CONSEGUIDO PASAR LA I.T.V.

Todo aquel que no considere este hecho como una auténtica odisea digna de pasar a los anales de la historia, es sencillamente por que aún no se ha visto atravesando uno de estos temibles túneles del terror para motoristas aficionados al custom.
Mi pesadilla, como la de muchos de vosotros supongo, comenzó sencillamente el día en que nací y la enfermera le dijo a mi madre "Enhorabuena Sra., ha tenido usted un pobre" y desde ese mismo día subsisto como puedo, sin un duro en el bolsillo y dejando fiado en todas partes. Por si fuese poco me aficioné a las motos (ya me podía haber dado por los cromos). Pues una cosa llevó a la otra y con el tiempo conseguí hacerme con una máquina maravillosa (al menos para mis ojos), pero eso sí, hace ya demasiado tiempo y tengo que reconocer que la pobre, a los ojos de cualquiera que no la mire con cariño simplemente parece un cacharro viejo y con demasiados kilómetros. Pero nada de esto ha sido nunca un problema para mí. Cuando necesita un arreglo se le hace y punto, además un motor que está continuamente envuelto en aceite no se puede estropear.
Mi tragedia comenzó hace unos cuatro años cuando los hombrecillos verdes me retiraron la documentación por no tener pasada la jodida ITV. Aquello fue terrible, casi prefiero no acordarme, mis tijas anchas no valían, no llevo claxon, ni intermitentes, ni cuenta-kilómetros, los escapes no están homologados, el faro no vale, etc, etc. Pasé unos dos meses en el taller colocando piezas prestadas por los amigos para poder recuperar mi documentación. Después de aquello debería haber vuelto dos años después (es decir hace dos años) pero, sencillamente, me he negado. La historia se repite y el amable agente al cuidado del orden de las carreteras me entrega un documento que dice que tengo diez días para pasar la ITV y así recuperar la documentación de mi moto.
Sin ni siquiera lavarla, me dirijo al "castillo del miedo" sin saber bien si agarrar por el pescuezo al ingeniero de turno o llorar en su hombro para que no me ponga muchos defectos. Y allí estaba yo, pasándole la mano por el lomo a mi moto y susurrándole que no se preocupase, cuando veo al tipo en cuestión que, con su mono azul y mirándome de reojo, se acerca a mi máquina. Sin ni siquiera molestarse en saludar, la mira por un lado, la mira por el otro y se lleva una mano a la barbilla. Me tiemblan hasta las costillas. Tras unos interminables segundos de silencio parece que se decide ha hablar... "Hostias tío, ¡qué pasada de máquina, es guapísima.!" Yo creo que me he meado en los pantalones. "No sabes cómo me gustan estas motos. Joder y qué bien suena. Si incluso vibra el suelo... Ya veo que no llevas cuentakilómetros, pero seguro que a esta moto no le hace falta..." Y así siguió un rato más hasta entregarme el documento que indicaba "INSPECCIÓN FAVORABLE".
Os juro que no soy maricón, pero estuve a punto de darle un beso con lengua. Y de esta forma, y al menos durante otros dos años, conseguí salvar mi moto y salir del "terrible túnel del pánico" rezando para que ese amable operario no se jubile al menos durante otros veinte años.

Por Mateo

jueves, 20 de agosto de 2009

La esquina del viento(Manual de conducción en situaciones extremas. Parte II)



Manual de conducción en situaciones extremas. Parte II
AQUELLOS DE VOSOTROS QUE SIGAIS HABITUALMENTE ESTA ESQUINA, QUIZÁS RECORDEIS AQUELLA PRIMERA ENTREGA DEL MANUAL DE AVERÍAS EN CARRETERA. BIEN, ESTE MES PRETENDEMOS COMPLETARLO OFRECIENDOOS ALGUNAS SUGERENCIAS PARA AQUELLOS CASOS EN QUE LA CONDUCCIÓN DE VUESTRA MOTOCICLETA PASE A SER MÁS DIFÍCIL QUE SACAR UNAS OPOSICIONES DE NOTARIO SIN ESTUDIOS PRIMARIOS.

Debido a lo extenso del tema trataremos de tocar sólo alguno de los casos más frecuentes y de exponer con claridad algunas de las soluciones prácticas obtenidas con la experiencia y que han ofrecido mejores resultados.

Caso 1: SUEÑO. ¿Te has visto alguna vez conduciendo tu motocicleta con más sueño que un camión de muñecos? ¿Se te cierran los ojos?, ¿comienzas a ver en la carretera cosas que no existen? (la vaca de Milka adelantándote, un camarero que, a 120 km/h y servilleta en brazo te pregunta, ¿qué deseas tomar?). No cabe duda: te estás durmiendo. Soluciones: Visera abierta, mordiscos en la lengua, bofetadas esporádicas, cantar a grito pelado alguna vieja canción de Leño. ¿No funciona?, parada de emergencia para tomar cuantos cafés seas capaz de ingerir sin cagarte. ¿Tampoco hace efecto? Acudiremos al remedio absoluto. Para en una gasolinera separado de los surtidores, saca las herramientas de la moto, elige una al azar, ponla en tu mano y túmbate junto a la moto como si buscases una avería A continuación, duerme hasta que se pase el sueño.

Caso 2: NO SE VE UN PIJO. La niebla, la nieve, el agua, la noche o la visera empañada no te dejan ver nada en absoluto. ¿No tienes ni idea de si vas o no por tu carril?, ¿dudas si acabas de pasar por las afueras de Barcelona o simplemente junto a una gasolinera? No cabe duda, no ves. Existen varios sistemas de navegación de efectividad suficientemente probada tales como un GPS, un astrolabio o la simple contemplación de la Osa Mayor, pero debido a su complejidad los vamos a sustituir por uno mucho más casero y efectivo. En primer lugar no te agobies. Para en el arcén, espera hasta que pase un vehículo con unas buenas luces traseras y que no circule demasiado deprisa, lánzate tras él, y sobre todo y lo más importante, reza. No olvides solicitar en tus plegarias que el conductor del vehículo que sigues esté en mejores condiciones que tú y que se dirija al mismo destino. Si se dirige a otro sitio no te preocupes, España entera es bonita.

Caso 3: BORRACHO. ¿Estás comenzando a notar la curvatura de la tierra? ¿Al subir a la moto te has caído por el otro lado? ¿Por más que introduces las llaves de casa en la salida del escape tu moto no arranca? No cabe duda: estás borracho. En primer lugar no te preocupes, eso no es malo hoy (probablemente lo sea mañana, pero eso ya lo resolverás mañana). Toma cinco cafés solos dobles seguidos, mete la cabeza bajo el agua y después en el congelador. ¿No resulta? Busca algún amigo que esté peor que tú y diles a todos que te vas en taxi para no dejarlo solo. ¿Tus amigos están bien? Busca una gorda amable y convéncela para pasar la noche en su coche/casa. ¿No hay gordas? Acércate a tu moto sin que te vean, quita alguna pieza tipo fusibles, bujías o mejor las dos cosas. Inmediatamente empieza a maldecir al "hijodeputa" que te ha tocado la moto mientras llamas a la grúa o a un taxi. Si de todas formas has decido coger la moto recuerda que siempre es mejor vomitar por el lado izquierdo y levantando el brazo (el olor a vomitona no se va del cuero).

En próximas entregas tocaremos temas tan interesantes como la conducción con frío extremo, almorranas peleonas, etc. No obstante confiamos en que os sirvan de ayuda para futuras ocasiones en que os veáis con problemillas. Y recordad estos dos principios básicos: cuando ni tu mismo te creas que puedes conducir, es que no puedes, y si puedes échale la culpa a alguien, no es culpa tuya.

Por Mateo

miércoles, 19 de agosto de 2009

La esquina del viento(El futuro ya está aquí)



El futuro ya está aquí
Europa, primer tercio de la nueva era, año 2000. Mis dos "replicantes" de servicio doméstico me han preparado el desayuno y la ducha, mientras en la lanzadera espera mi "cibervehículo": una motocicleta propulsada con pastillas de plutonio concentrado que me llevará al trabajo a la velocidad del sonido y por supuesto sin tocar el suelo... o al menos esto es lo que durante años nos hicieron creer las películas futuristas.

Durante décadas nos hemos tragado cientos de historias que comenzaban con una voz en off que anunciaba "New York, año 2000" al tiempo que nos mostraban un desolado paisaje de cristales rotos, edificios derruidos y vehículos increíbles, donde algunas subespecies malvivían en un extraño mundo lleno de extraños aparatos y gente aún más extraña.
Ya estamos en el puto año 2000 ¿y qué? ¿acaso ha cambiado algo? El jodido "efecto" no ha tenido ningún efecto, sigo debiendo en el banco las mismas letras de la moto y por supuesto la jodida hipoteca entera. Mi tostadora no dejó de funcionar, básicamente por que ella ignora si estamos en un año nuevo, exactamente igual que no deja de funcionar los domingos por que sea festivo. Los coches no vuelan, las máquinas no nos han sustituido y los trabajos más duros los seguimos haciendo los más gilipollas. Las carreteras no han pasado a ser pistas aéreas donde unos vehículos ultramodernos viajan a distintos niveles entre los rascacielos. Las cosas no se teletransportan, salvo que consideremos, "teletransporte de una pizza" a que te la traiga a casa un quinceañero en un Vespino. El "Enterprise" no está aparcado a las afueras de tu puto pueblo, no tenemos ninguna jodida colonia en Saturno y las "Fuerzas Imperiales" no amenazan la paz del universo… paz, que por otra parte, nunca ha existido. Los guardarrailes siguen amputando miembros a cada motorista que se topa con ellos, las pinturas antideslizantes de la carretera siguen mandando a tomar por el culo a cada vehículo de dos ruedas que se digna pasar por encima, la Guardia Civil del futuro sigue multando con la misma mala hostia que lo hacía la del pasado y en el puto futuro seguimos pagando por el seguro de la moto lo mismo que un coche de lujo, exactamente igual que en el milenio anterior.
Pues sí joven, el futuro ha llegado y aquí nada ha cambiado, algunos infelices vivíamos con la ilusión de que todo aquello que habíamos visto en todas aquellas películas de ciencia ficción y que hablaban de un prodigioso año 2000, se convirtiese en realidad, pero como puedes ver, por aquí no sucede casi nada nuevo. Los políticos siguen sangrando a los mas débiles, los motoristas seguimos siendo la escoria del mundo, las feas siguen siendo las únicas que se dejan meter mano y los gobiernos poderosos continúan arrasando los países más pobres cuando les sale de los cojones. Los únicos visitantes extraños que recibimos son unos tipos rubios, enormes, de piel roja, que beben mucha cerveza y llevan las sandalias con calcetines, pero estos ya se paseaban por nuestras playas el milenio pasado y siguen sin aportar ningún detalle futurista.
"Blade Runner", "Mad Max" y la "Guerra de las Galaxias", sencillamente eran mentira, el carahuevo de "Nostradamus" un mamarracho y todos aquellos visionarios que anunciaron un año 2000 lleno de naves espaciales y humanoides cibernéticos, unos fantasmas. Esto es lo que había y esto es lo que hay, y me temo mucho que esto es lo que va a seguir habiendo durante bastante tiempo. De todas formas, si lo piensas bien tampoco está tan mal, si las cosas siguen como están uno sabe por lo menos por dónde se anda y con quién se la juega. Al menos puedes estar seguro de que en el caso de que te ligues una chati, no te vas a encontrar con que tiene el culo de hojalata y las tetas de poliespán.
MATEO

martes, 18 de agosto de 2009

La esquina del viento( No quiero ser uno de esos)



No quiero ser uno de esos
SÉ POR EXPERIENCIA QUE EN ESTA JODIDA VIDA SI ESCUPES HACIA ARRIBA LO ÚNICO QUE TE PUEDE PASAR ES QUE TE CAIGA EN LA CARA, Y ES SUFICIENTE QUE RENIEGUES DE ALGO PARA QUE TERMINES CONVIRTIÉNDOTE EN PRECISAMENTE AQUELLO QUE TANTO CRITICASTE. PUES, A PESAR DE TODO ESTO, TE VOY HA DECIR LO QUE YO NO QUIERO SER NUNCA.

"...a mí qué me vas a decir. Yo he vivido sólo para mi moto, pero ya ves..., me casé y ya sabes lo que pasa, que si a la parienta no le gusta, que le da miedo, que si tal, que si cual. Total, que ya no la cogía y acabé vendiéndola...". "...No lo dudes, las dos ruedas siempre han sido mi gran pasión, pero llegó el crío y claro..., tuve que comprar un carro con un maletero grande y bueno... pues qué te voy a decir... está muy bien mientras no tienes obligaciones, ...."

Hasta el culo. Estoy hasta el jodido culo de escuchar estas frases, que por cierto siempre salen de alguien con esa cara de amargado que tienen los que se mueren esperando que una quiniela les arregle la vida. No te quepa duda, ellos fueron los más ruteros, los más duros, los más auténticos, en definitiva "los más". Pero, qué le vamos a hacer. La vida sigue, y haciendo un alarde de madurez, colgaron la chupa y el casco para cambiarlo por el "bemeuve ranchera" y la cara de pazguato. Y, supongo que basándose en aquello de "mal de muchos, consuelo de tontos" se entretienen en amargarle la vida a cualquiera que se encuentren con cazadora de cuero y mosquitos en la cara, explicándole que antes o después, a él acabará ocurriéndole lo mismo.
Pues lo siento mucho, pero no puedo estar de acuerdo con vosotros, no me da la puta gana. No creáis que soy admirador de esos que se presentan en las concentras con el niño de tres meses con mini cazadora de cuero y pañuelo en la cabeza, emborricados en que les den el trofeo al motero más joven. Pero sigo negándome a pensar que el amor a las dos ruedas es simplemente la cara vistosa de la típica fase de rebeldía juvenil, una mala fiebre que hay que pasar, pero que al fin y al cabo, los años curan sin mayor problema.
Si eres un abonado a las frases que empiezan con "yo siempre he sido un motero, pero...", lamento comunicarte que esa es una desgracia que te ha ocurrido a ti y que eso no quiere decir que le que tenga que ocurrir a todo el mundo. Estoy muy orgulloso de poder decir que conozco a un buen montón de "fósiles" sobre dos ruedas y te puedo asegurar que ésto no ha hecho que sean peores padres, maridos o trabajadores. Sencillamente su pasión hacia las motocicletas es suficientemente fuerte como para pervivir ante las adversidades. Quizás no salgan todo lo que quisiesen, quizás no lleguen a todos los sitios que les gustaría, pero una vieja cazadora queda en su armario a sabiendas de que de vez en cuando aún sale a ver mundo. Son esta serie de tipejos los que me hacen sentir bien. Los que me ayudan a asumir las responsabilidades que este jodido mundo te van poniendo delante de tus feas narices cada día. Es pensar en ellos lo que consigue que el hecho de ver que el cuero de mi chupa y el de mi cara se gastan a la misma velocidad, no deba preocuparme, que cada uno tiene su sitio y hay un sitio para cada uno, y que el hecho de ser una persona responsable no implica en absoluto renunciar a tus sueños.
Como ya os dije al principio no hay como criticar a alguien en esta vida para acabar convirtiéndote en uno de ellos, pues bueno..., si el día de mañana me sorprendo a mí mismo comenzando una frase con las palabras "Yo era ... pero.." y al mirar hacia arriba me cae lo que yo mismo escupí, prometo no quejarme. Pero mientras tanto, y lo digo a voz en grito ¡¡no quiero ser uno de esos!!

MATEO

P.D.: Con un afectuoso saludo para mi amigo Edi y todos sus hermanos africanos.


lunes, 17 de agosto de 2009

La esquina del viento(Maldita buena suerte)



Maldita buena suerte
DIME UNA COSA, ¿TE HAS VISTO ALGUNA VEZ SIN MOTO, SIN TRABAJO, SIN CHICA O SENCILLAMENTE, SIN PELAS? ¿A QUE JODE? DARÍAS CUALQUIER COSA POR ENCONTRAR AQUELLO QUE NECESITAS, PERO SIMPLEMENTE PARECE QUE TODAS LAS PUERTAS ESTÉN CERRADAS Y QUE LO TUYO NO TIENE SOLUCIÓN. VAS A NECESITAR DE TODO TU EMPEÑO Y SOBRE TODO, ALGO DE SUERTE. PUES BIEN, AUNQUE NO TE LO CREAS, LA BUENA SUERTE TAMBIEN PUEDE JODERTE.

Todos nos hemos visto en alguna de estas situaciones y lo cierto es que hablar de la "mala pata" que hemos tenido para tal o cual cuestión, resulta muy fácil, yo diría mas, incluso algo aburrido. Por eso hoy quiero hablar de lo contrario de la condenada buena suerte. Y si estás pensando que por fin me he vuelto loco del todo o que ya estoy escribiendo bebido otra vez, préstame algo mas de atención y me comprenderás.
¿Puede explicarme alguien porqué hostias tengo yo tanta puta buena suerte? ¿Por que vienen a ofrecerte una moto en perfecto estado y por cuatro perras, pero, eso sí, justo un día después de haber comprado una igual, con el doble de kilómetros y tres veces mas cara? ¿Porqué coño tengo que tener la buena fortuna de que dejen en mi buzón una excepcional oferta de seguro para mi máquina exactamente el mismo día que recibo el justificante de haber renovado el que tenía por otro año? "Mateo, ¿te vienes a comer? Venga hombre, que vamos al sitio ese tan caro que te gusta tanto y ademas invito yo...". Claro que eso sólo te pasa el día que le has prometido a tu madre que por el día de su cumpleaños ibas a ir a comer a casa. ¿Porqué coño tienen que venir a ofrecerme el trabajo de mis sueños, justo en el puto momento en que ya tengo un trabajo de "putamadre"? ¿Porqué no me lo ofrecieron hace un año, cuando me hubiese dado de hostias por cogerlo? ¿Porqué me lo ofrecen a mí, y no a cualquiera de mis colegas a los que les vendría cojonudo? ¿Puede contestarme alguien? ¿Para qué…? ¿Para joderme? ¿Para ponerme en duda?
Ya sé que el hecho de que te ofrezcan algo realmente bueno, no es otra cosa que buena suerte, y que lo último que debería de hacer es quejarme, pero ¿porqué mierda vienen a ponerte delante de tus jodidas narices algo bueno, sólo y exclusivamente cuando ya tienes algo mejor, o justo en el momento en que es completamente imposible aceptarlo?
Si os paráis a pensar un poco, seguro que vosotros también habéis tenido un poco de esa maldita buena suerte. Esa que hace que todos los bancos te manden tarjetas de crédito y cartas animándote a pedir un préstamo, pero sólo en el caso de que tu ya tengas un buen montón de pasta en el banco. Esa cabrona buena suerte que consigue que en el mismo momento que entres en el bar se te eche encima esa morenaza que siempre te ha vuelto loco. ¡Joder, que buena suerte! Si no fuese porque precisamente ese día has ido con tu novia, o tienes ladillas, o cualquier otra jodienda que seguro te va impedir disfrutar del evento. ¿Te han ofrecido alguna vez un viaje estupendo, justo la semana que te han operado de fimosis? ¿Has visto en el escaparate el par de botas que buscabas desde hace un año, el mismo día que estrenas las que elegiste como segunda opción? ¿Te han ofrecido un chubasquero cuando llegas al curro completamente chorreando? ¿Te han prestado el video de Pamela Anderson durante los tres días que te están arreglando la jodida tele? ¿Te han traído de Canarias dos cartones de Marlboro tres días después de intentar dejar de fumar?
Y yo me pregunto ¿es que acaso es malo que te regalen cosas, que te ofrezcan algo, o que te surjan oportunidades cojonudas? Evidentemente no, todo lo contrario. Es muy buena suerte. Pero eso sí, yo me cago y me meo en toda esa maldita buena suerte. Y si no la vuelvo a tener pues me jodo, y aprovecho para desearos a todos la peor suerte del mundo y que os apañéis con ella como podáis.
MATEO

domingo, 16 de agosto de 2009

La esquina del viento(El Pinbul)



El Pinbul
"Niño ¿ese perro que marca es... un "Pin Bul"? ¿Desos que se comen a la gente? Bueno, pues a ver si lo atas de toas maneras y le pones un bozan". Y a Ud. señora ¿no habría que ponerle un bozal? Además incluso en el hipotético caso de que le diese por comerse a alguien, ¿de verdad cree Ud. que iba a empezar por una gorda y fea?

Me cago en la mesita de noche del hijo de Ana Obregón y en los muertos más recientes de todos los redactores de telediarios que cada vez que se quedan sin noticias de esas tan interesantes a las que nos tienen acostumbrados (la última pelea entre la hija de una folklórica y el picolo que se la tira), no se les ocurre nada mejor que meter la historia de un perro que le muerde a alguien. Este año les ha dado por los jodidos canes, como si nunca hubiese habido perros, o como si estos no mordiesen desde que, según Darwin, la evolución les llenó la boca de dientes. Y lo cierto es que ya me están tostando los cojones, porque hace seis meses todos los noticiarios contaban que un "hideputa" le había cascado un buen montón de hostias a su costilla y no he oído yo, que ahora los tíos tengan que estar en casa con bozal o con las manos atadas. Lo cierto es que si la cosa sigue así vamos a tener que cogérnosla con papel de fumar, porque el día que a tu parejita del alma se le infle la versión femenina de los cojones, te planta una denuncia por "malos tratos psicológicos" y terminas cobrando la jubilación en "la del Puerto de Santa María".
Pero lo mas curioso de todo esto es que yo, que hasta hace poco tiempo no me había dedicado a otra cosa que no fuese yo mismo, que siempre me he comportado como un autentico mamón, haciendo única y exclusivamente lo que me apetecía sin importarme un pijo lo que les pareciese a los demás, ni mucho menos la opinión que de mí pudiesen tener, pues bueno, aburrido de que todo el mundo me mirase mal y de ser "el vecino raro", decidí experimentar cambiando de actitud. Dentro de esta extraña política de reconciliación con el mundo que me rodea y que incluye términos tan novedosos para mí como acudir a las reuniones de la comunidad de propietarios, interesarme por las macetas de mi vecina e incluso hacerme con un cuadrúpedo casero que me permitiría bajar a pasearlo, entrando así en contacto con el resto de mis conciudadanos que cada tarde, amablemente pasean a sus mascotas en buena sintonía. Bueno, pues nada, está visto que cuando uno nace atravesado, la cosa no tiene arreglo. Por mucho que lo intente, lo mío es ser un "raro", "macarra" o como te dé la gana llamarlo.
¡Mira que mi saco de pulgas con orejas, es la cosa mas amable y simpática que despachan en perro!, sin otra intención que menear el rabo, mearse en todos los arbolitos e invitar a todo el que pase para que juegue con él o le tire un palo para traérselo corriendo. Pues sencillamente da igual, ahora todos los perros son asesinos y por supuesto, si los pasea un melenudo tatuado, el pobre animal en cuestión inmediatamente se convierte en el una mezcla entre el Yeti y Godzila.
Se ve que no tengo buena fortuna para eso de integrarme en la sociedad. Es más, estoy seguro de que si algún día me diese por ir a misa, este jodido país se volvería islámico en menos de dos semanas. Pero qué le vamos a hacer, tampoco es que me importe demasiado, lo que ocurre es que de todo se harta uno, incluso de ser "ese tipo extraño que vive en el primero", por mucho, eso sí, que esto te dé ciertas ventajas como que nadie te pida prestado el taladro o haya vecina que se atreva a solicitar un poquito de vinagre.

MATEO

sábado, 15 de agosto de 2009

La esquina del viento(De Segunda Mano)



De Segunda Mano
Buenos días, ¿Juan Antonio? Es que he leído tu anuncio en el periódico, te llamo por lo de la moto. ¿... y dices que es una Harley-Davidson del 90 con muchos accesorios, banco elevador, herramientas y 2.300 kilómetros? ¿Y me puedes explicar qué hostias has hecho con la puta moto durante nueve años para que sólo tenga 2.300 kilómetros? ¿?¿?¿?

Por razones que no vienen a cuento y motivos que prefiero olvidar andábamos a la busca y captura de una moto de segunda mano para un colega. Esta, por extraño que parezca, me ha permitido encontrar una nueva categoría de "imbéciles del culo", hasta el día de hoy desconocidos por mí. No te puedes hacer ni puñetera idea de la cantidad de motos con, digamos, "extrañas historias" circulan por el mercado. Y, no te quepa duda, detrás de cada una de ellas hay un idiota.
Pero vamos a ver... si hace siete años que tienes esa moto y sólo tiene 2.000 kilómetros, podrías explicarme: ¿Para qué mierda has usado el banco elevador y las herramientas? Pues aquí no acaba la cosa. El lote (eso sí, por un precio desorbitado) incluye además, cuatro cascos, dos pares de guantes, intercomunicadores y un mono térmico. "Veras es que una vez en verano, me fui a la playa (200 km.) y a la vuelta se me hizo de noche y cogí una hipotermia" ¿?¿?¿? "Mira tío mejor nos vamos". Si ya sé que la moto estaba nueva, pero si nos pasamos cinco minutos más, le vomito en la cara.
Iñigo, alias "Embrague al Viento", famoso por aparecer en el bar cada tres meses para enseñarnos el último tornillo cromado que le ha puesto a su hierro y por supuesto, tostar la oreja del primero que pille a mano contándole cómo su moto, a pesar de no haber podido salir más de cuatro veces con ella de la ciudad, es lo más importante de su vida y algo de lo que jamás se desprendería.
"¿Coño Iñigo y cómo es que vendes la burra?", "Pues nada tío... ya la he disfrutado bastante (3.500 km. en cinco años) y además estaba aburrido de tener que estar limpiándola siempre. Ya sabes..., una moto como esta no la vas a sacar sucia..." (¿?¿?¿?¿?), "¿Y cuánto dices que pides por ella? ¿Pero tu estás loco tío?"
"La moto está muy bien y además recuerda que esta moto la compré con una pintura especial aniversario." "Si Iñigo ya me acuerdo, pero tu la pintaste de verde. "Bueno, pero era una especial aniversario."
Y así continua la cosa, en una interminable hilera de historias sin pies ni cabeza, de patéticos personajes que se empeñan en demostrar que han sido el padre y la madre del auténtico espíritu del más legendario biker indómito, pero eso sí, sin subirse en la moto. He llegado a encontrar incluso máquinas con más de tres años y seiscientos kilómetros, a pesar de que sus legítimos propietarios aseguran haber pasado con ellas los mejores momentos de su vida. No me gustaría ver los mejores momentos de mi vida reducidos a seiscientos kilómetros, ni siquiera los peores. Los hay que ponen la moto en venta cinco meses después de haberla comprado y digo yo, ¿en qué coño estabas pensando cuando la compraste?
No obstante tengo que reconocer que cada uno vive su vida como le sale de los cojones, hace con su dinero lo que le sale del cipote y se inventa su propia historia como mejor le conviene. Y todo ello con la gran ventaja de que todo esto no molesta a los demás si no que, por el contrario, nos beneficia a todos plagando el mercado de motos de segunda mano, en perfecto estado y convirtiéndose en la alegría de los concesionarios y talleres. Aunque para hacerse con ellas tengas que aguantar el chaparrón del imbécil de turno que además de contarte su leyenda, te hace jurar sobre el libro de taller de la moto que la vas a tratar bien porque, de lo contrario, no te la vendería.
Por Mateo

viernes, 14 de agosto de 2009

La esquina del viento(Barras y estrellas)



Barras y estrellas
Os imagino a muchos de vosotros leyendo la revista en el bar de la esquina, frente a una gran jarra de cerveza fría y quizás mientras echáis un cigarrito. Ya sé que muchos otros tenéis costumbre de leerla en el baño, lo que suele ser bastante tranquilo y relajante, pero en el baño también se fuma. Pues estas cosas sencillas, deberían de ser suficientes para demostraros lo bien que se vive en nuestra jodida tierra.

Supongo que a la mayoría, como a mí, las palabras "Estados Unidos" os traen a la cabeza un montón de imágenes del tipo "hamburguesa", "barras y estrellas" o el país de la "libertad". Todo ello debido a las mil y una películas o series televisivas con las que desde hace años nos bombardean. Ahora, imagínate rodando sin casco sobre una Harley-Davidson por sus interminables carreteras y disfrutando de su autentico espíritu de libertad infinita. Pero eso sí, sólo hasta el punto en el que rebasas la velocidad de 91 km/h., lo que, a sabiendas de que circulas por una autopista de pago completamente recta y con cinco carriles, tampoco parece mucho. Bien, pues en ese preciso instante, aparecen tres coches de sheriff, que con los pirulos encendidos y a toda hostia, te echan a la cuneta mientras te apuntan con las pistolas gritándote que pongas las manos donde las puedan ver o te introducen de forma inmediata doce pequeños trozos de plomo entre pecho y espalda. Si sigues sus instrucciones al pie de la letra, puede que llegues a ver nacer el sol un día más, pero ten por seguro que a través de los barrotes de la cárcel del condado. Eso sí, como son un país civilizado, la multa la puedes pagar con la tarjeta de crédito.
Si consigues salir de este trance supongo que quizás te apetezca hacer algunas compras. Ya sabes las botas de cowboy, un sombrero tejano, etc. Total, ¿no se compran ellos una chaqueta de torero y un abanico cuando vienen aquí? Pues en eso andaba yo, cuando pasé por un curioso departamento que anunciaba ofertas. "Su arma de segunda mano, recién revisada por menos de 100$ (unas 15.000 Ptas)". ¡Coño!. ¡Joder, un Colt del 47 con las cachas de nácar por 4.500 pelas y además te regalan dos cajas de munición.
— Oiga y no tendrán de esas que tienen un rayo láser para apuntar al enemigo justito entre los ojos. — Por supuesto y además con esas regalamos una caja de balas desgarradoras, de las que después de hacer impacto revientan y destrozan al enemigo.
— Oiga y para llevarme una ¿qué tengo que hacer?.
— Pues nada joven, la coge Ud. y la paga en caja al salir junto con las botas. Bueno, antes de una semana tiene que enviar una carta al gobernador comunicando que se la ha comprado.
¡Pasmao, completamente pasmao! O sea que conducir a 95 km/h. es poco menos que un crimen porque puedes dañar a cualquier otro, pero sin embargo puedes llevar dos lanzagranadas cargados en el asiento de al lado, sencillamente porque este es un país libre. ¡Joder que gente!
Y tan pasmao me quedé que se me ocurrió encender un cigarrillo. ¡Dios bendito! Quizás hubiera sido mejor que hubiese puesto una bomba en el jodido pentágono.
— Pero qué hace. ¡Asesino! ¿Es que pretende matarnos? Como se le ocurre fumar. ¿No sabe que eso es malísimo?
Lo siento mucho pero como estamos al aire libre pensé que no habría problema. "Descastado, tercermundista. Capaz serás de querer también una cerveza". Pues mire. Ahora que lo dice... "No os lo había dicho yo. Echad de aquí inmediatamente a este delincuente". ¡Si señor!, pues así se las gastan en el puto jodido país de la libertad. Y si se te ha ocurrido aquello de "¡pues bueno, me voy a fumar al servicio!" Al loro. Todos los servicios tienen instalado un sistema de detector de humos y enormes carteles que anuncian multas de más de 300.000pts. por si se te ocurre encender un pitillo mientras cagas.
Estoy completamente convencido de que la culpa de todo lo que me pasa la tengo yo. Por ser un jodido cateto o por estar acostumbrado a vivir en un país donde quizás no llevemos por bandera la libertad, pero al menos te puedes fumar un Ducados mientras cagas o sentarte en la terraza de un bar para tomarte una cerveza o las que te apetezcan. Por mi parte se pueden ir metiendo todas y cada una de las barras y estrellas por donde mejor les venga, que aquí, sin tanto rollo, se vive mucho más tranquilo y con mas libertad. Que nadie lo ponga en duda.

MATEO


jueves, 13 de agosto de 2009

La esquina del viento(Oligoziritione)



Oligoziritione
— ¡Anda ya! ¿No me digas que tu crema sólo tiene un factor 8?
— Sí hija, yo antes usaba una con factor 3 y acelerantes del bronceado, pero mi vecina me recomendó esta otra que además tiene extractos de maracuyá y facilita la hidroabsorción epidérmica de los rayos W.
— Pues mira la mía... factor 60, según mi farmacéutico me puedo meter en el microondas sin chicharrarme ni nada.
¡Dios que pena...! Con lo buenas que están las tetas, tan ricas que las tienen y lo gilipollas que son.

Supongo que será por ver tanto la tele, donde se pasan todo el día vendiéndoles botes llenos de liposomas, cristales de juventud, microesponjas equilibrantes y (¡¡agárrate a los pelos del culo!!) oligoesferas. ¿Alguien podría explicarme qué coño es una jodida oligoesfera? ¿Qué color tiene? ¿De verdad cabe en un bote? ¿A visto Ud. alguna vez una oligoesfera? ¿Y un jodido puto bifidus activo? Pues todo esto y un montón de estupideces más, con la improbable promesa de tener la piel suave, la barriguita plana, un bronceado caribeño, mejor carácter y, por supuesto, una inmejorable posición social.
Claro que, puestos ha hacer el gilipollas, a los machos machotes, no nos gana nadie. Y como aquí el hombre y el oso, mientras mas feo mas hermoso (aunque no ligue una puta mierda) pues a nosotros nos venden otras cosillas: que si una colonia que te permite ser tú mismo, un whisky con el que se te quitan los complejos, unas pegatinas que te pones en la barriga mientras ves la tele después de comer y son como dos horas haciendo abdominales, un desodorante con el que te subes en el ascensor y follas con todos los pasajeros y, no se me podía olvidar, un coche con "ípiriritione" ¿? ¿Será opcional el "sipiritione"? ¿Lo tendrán en colores? ¿Habrá un "tiriritione" con frontal extraible, o lateral, o para el acompañante? O sencillamente te venden una leyenda con dos ruedas. "¡Hola, buenos días! ¿Me da Ud. una leyenda por favor?" Por supuesto. ¡Ala!, tres milloncejos de por medio y ahí va el tío, hecho todo un legendario y, por supuesto, mucho más masculino, más malo y con el pene mucho mas grande.
El caso es que, a los de la publicidad los entiendo, al fin y al cabo les pagan un sueldo por vendernos cosas y pocas cosas venden más que la promesa de convertirte en una persona mejor, mucho más atractiva y todo esto solo a cambio de unos cuantos billetitos. A los que compran estas cosas también los entiendo. ¡Total por tres mil pelas yo lo pruebo y si la semana que viene sigo igual de gordo "posmejodo"! Lo único que pasa es que algunas veces me quedo con la sensación de que todo el mundo piensa que somos gilipollas del culo. Y eso si que me molesta un poco.
Vamos a ver. Si tú me quieres vender un coche, ¿no sería mejor que me dijeses lo que corre, lo cómodo, lo bonito que es y sobre todo lo barato que cuesta? Si hablamos de una bebida, ¿podrías decirme lo bien que sabe, lo que refresca (o emborracha en su caso) y el buen sabor que te deja en la boca? Pues no, todos empeñados en que tengo que pedir una copa de ese licor para que todas las tías quieran meter los hocicos en mi vaso y mandarme papelitos con mensajes secretos. Pero bueno, por lo menos, la puta copa de licor existe. Y más bueno o más malo, está ahí , pero... ¿y los putos liposomas, oligoesferas, miniritiones y bifidus? ¿Se puede saber dónde ossstias están? Quizás tengamos que volver a aquellas antiguas creencias de que todo aquello que yo no pueda ver, tocar y oler, sencillamente no existe. De todas formas, si alguno de vosotros tiene la fortuna de tropezarse con alguno de estos extraños elementos, os ruego que me lo hagáis llegar. La curiosidad me mata. Pero mientras esto pasa, vamos a dedicar el poco dinero que nos quede a gastarlo en cosas que podamos coger con las manos y, si no nos gusta, tirarlo a la basura. ¿Se podrá tirar a la basura un "frigiritione"? ¿Será reciclable?
MATEO

miércoles, 12 de agosto de 2009

La esquina del viento(No sé explicarlo)



No sé explicarlo
Llega esa época del año en la que me lo paso "putamadre". Preparar unas vacaciones es lo más divertido que he hecho en mi vida (con los pantalones puestos), no importa lo que esté haciendo: trabajando, comiendo, duchándome (las menos veces) o haciendo el amor (aproximadamente una tercera parte de las veces que me ducho). Mi mente está organizando un viaje, rebuscando en mapas mil veces sobados, preguntándome por rutas (¡ojo!, he dicho rutas con ‘r’), alojamientos, lugares de interés (bares económicos) y haciendo mil cábalas con las cuatro putas perras de la escuchimizada paga extra. El caso es que me lo paso igual de bien preparando las vacaciones que cuando las estoy disfrutando.
Pues en ello estaba el otro día cuando se acercó un compañero de curro (que debía estar igual de ocupado que yo) y empezó a interesarse por el tema.

— Vamos a ver Mateo. Sólo para ver si yo me entero. Me dices que tienes un par de semanas, cuarenta duros y mucha ilusión, pero que tus planes de vacaciones incluyen: recorrer seis mil kilómetros, un par de traslados en ferry, comida, alojamiento, visitas turísticas, bebida y tabaco (teniendo en cuenta, que tú gastas en tabaco al mes, el presupuesto de una familia de ocho miembros para una año, incluyendo la comunión de dos de los niños). Mira joven, o me dices que eres Juan Tamariz y que tienes la capacidad de sacar de un sombrero de copa un enorme conejo blanco con el culo relleno de billetes de mil duros, o sencillamente te vas a joder y a quedarte en tu puta casa.
— Yo sé que no es fácil ‘caradeotro’, por eso tengo que hacer tantas cuentas y tantos planes. Pero mira... He pensado que quizás me llegue la pasta si paro el motor bajando cuestas para ahorrar gasolina y sólo como bocadillos de mortadela (sin aceituna ni nada).
— ¡Que no hombre, que no! ¿Pero por qué no pruebas a ir en avión como todo el mundo? Cuando llegues allí te puedes alquilar un carro baratito o a lo mejor incluso una moto...

Y ahora es cuando no sé explicarlo. Sé perfectamente que lo que me está diciendo es lógico y además tiene toda la razón. Sólo con sumar los traslados de la máquina y la gasolina, tendría dinero suficiente para pagarme un billetito de primera en avión y probablemente me sobraría algo, pero ¿y qué coño hago yo por ahí sin mi moto? ¿Y para qué mierda quiero llegar a un sitio con un precioso paisaje con carreteras secundarias llenas de curvas y rodeadas de un maravilloso paisaje verde, si lo tengo que recorrer en autobús?
— Sé que hay miles de personas que viajan de esta forma y no me cabe duda de que es un sistema tan bueno como cualquier otro, también hay quien se empeña en ir a Santiago andando desde Perpignan, en recorrer Europa pedaleando o en hacer el mismo recorrido del París-Dakar andando y con alpargatas de esparto pero yo, ¿qué quieres que te diga? No sé explicarlo, sencillamente no es la forma en que me gusta ver el mundo y, ni puedo, ni quiero cambiar. Si lo hiciese como tú dices, seguramente todo marcharía bien hasta que antes o después algún cabrón motorizado me adelante con su cochino mono de cuero y la cara llena de mosquitos. A partir de ese momento no haría si no echar de menos a mi hierro y cagarme en la leche que mamé por no haberla llevado.
Supongo que quizás lo que me interesa no es conocer ese jodido país, si no más bien el hecho de recorrerlo en moto. Supongo que prefiero quedarme algo más cerca si hace falta, pero ir sobre dos ruedas. Supongo que al ver la luz de este mundo me escurrí de las manos de la comadrona y me di un golpe con los barrotes de la cuna, y que por eso me empeño en tragar carreteras con el saco de dormir en las alforjas, sin un puto duro, en vez de pegarme quince días en un bonito apartamento en la playa y bajando todos los días al chiringuito. Como dijo El Lagartijo: "Ca’ uno es ca’ uno", y supongo que a mí me ha tocado ser así. De todas formas, explicártelo no va a servir de nada. Ni tú vas ha llegar a comprenderme, ni yo voy a adelantar nada con conseguirlo, así que mejor lo dejamos y que cada uno se lo monte como pueda.

Transcripción literal de la conversación mantenida con "El Gálvez", compañero del curro, entre las 11:15 y las 11:47 am., mientras nos fumábamos un cigarro escondidos en el cuarto de las limpiadoras, una mañana cualquiera de trabajo.
MATEO


martes, 11 de agosto de 2009

La esquina del viento( Cuestión de prioridades)



Cuestión de prioridades
¡Mateo!, no te imaginas como está la cosa. Aún debo media moto, se me ha juntado con la hipoteca del piso, este mes tengo el coche en el taller, y por si fuese poco, me vence el seguro. No me queda más remedio que vender la burra. ¡No te creas…! más me jode a mí, pero ¡cuando la cosa aprieta...!

Por desgracia esta es una conversación que todos hemos escuchado alguna vez. Y yo, últimamente, más de lo que me gustaría. Es evidente que no voy a entrar a analizar la actualidad económica española y, ni mucho menos defenderé la necesidad de que todo el mundo ponga dos ruedas bajo su culo, cada día estoy más convencido de que ya somos demasiados. Pero quizás sí que valga la pena que nos paremos un poco a pensar porqué coño esto es tan frecuente. Está bastante claro que es un simple problema de gastos e ingresos. Como ingresos, cada uno tenemos los que buenamente podemos y bastante trabajito que nos cuesta ganarlos, teniendo en cuenta que para la mayoría del personal es poco menos que imposible aumentar sus ingresos, queda claro que sólo queda una solución: reducir gastos. Y aquí es donde está el clítoris de este coñito: moto, piso, coche, cervezas, viajes... ¿no serán demasiadas cosas?
A Peter Fonda lo atropelló un cabronazo y Dennis Hooper hace anuncios de coches. Como ejemplo, sirven para saber que vivir de rodar en moto es una idea bastante inútil (además de muy cansada). Todos acabamos por buscarnos una periquita, montar un nidito y necesitar un carro para ganarnos la vida —atracar bancos en moto es muy poco práctico… siempre te pillan mientras guardas el botín en las alforjas—. Tampoco creo que sea una cuestión de edad, todos conocemos a un montón de abuelos motorizados con la cara y el culo curtidos por los kilómetros. Así, sólo me queda pensar que es una sencilla cuestión de prioridades.
Muchos necesitamos un coche. Pero, joder ¿tiene que ser un dieciséis válvulas? Todos queremos un techo pero ¿tiene que ser un adosado con piscina? Me puedes explicar, ¿para qué hostias quieres un piso en una jodida urbanización de lujo, si no te quedan pelas para invitar a tus colegas a un Dyc cuando vienen a verte? ¿No sería mejor tener una mierda de apartamento y que te sobren pelas para irte con la parienta a cenar fuera? ¿De verdad vale la pena tener un deportivo si no te puedes ir a vacilar por la playa? Supongo que la respuesta a estas preguntas es sí, si eres de esos a los que no le importa quedarse en casa viendo a la Concha Queasco mientras sabes que tus colegas están en Faro disfrutando como cerdos. Y ahora es cuando todas las chicas os cabreáis conmigo, podéis explicarme alguna ¡¡¿¿por qué coño esa rubita que se "enamoró" de mí cuando me vio arreglando la moto y bebiendo cervezas con los colegas, ahora quiere que la venda para comprar el nuevo modelo de lavadora Balay (que viene pintada en colores)??!! ¿Es que las lavadoras de colores lavan mejor? ¿Es que ya no le gusto cuando arreglo la moto? ¡¡¿¿Acaso al verme arreglar la moto pensó que sería un auténtico as reparando el tostador!!??
Como dice mi amigo el Papi de Algeciras, cuando un tío no puede salir de vez en cuando a tomar unas birras con los colegas, ha dejado de ser un tío. Y aunque no lo parezca, esta no es una frase machista, se podría aplicar igualmente a cualquier mujer. ¿O acaso pensáis que a nosotros nos gusta una tía que esté siempre con la bata y las zapatillas por muy limpia que tenga la casa?
Supongo que todo esto no es sino una forma muy particular de ver la vida y que a nadie le va a solucionar sus problemas, pero por favor, si se os ha metido entre ceja y ceja que la única solución es vender la burra, al menos tener la dignidad de no ir llorándole a los colegas, como si os hubiesen condenado a muerte. Véndela y que te den por el culo, porque además seguro que se te ocurren un montón de excusas para autoconvencerte de que has hecho bien.

P.D.: Con cariño para el Papi y para su niño, que al final no la vendió.
MATEO

lunes, 10 de agosto de 2009

La esquina del viento(El buen viaje)



El buen viaje
Directamente dejamos fuera a todos aquellos que consideran la moto una prolongación de su pene, de mayor dureza y tamaño que éste, facilitando por tanto su integración en la vida sexual adulta. Una vez hecha esta salvedad, queda claro que todo el mundo de la moto gira alrededor de los viajes, y aquí es donde comienza la cuestión: existen tantas formas de viajar, como de sacarse un moco y por supuesto, cada uno considera la suya la más satisfactoria.

A continuación y siempre bajo el singular punto de vista del gabinete de psicoanalistas no titulados de ésta, vuestra publicación favorita (hasta el día de hoy formado por mi solito) pasaremos a llevar a cabo un breve análisis de algunos de los tipos de viaje más frecuentes:
• Viaje playero: Se lleva a cabo desde la localidad de residencia hasta la zona costera más cercana, independientemente de que esta disponga de forma exclusiva de esas típicas playas en la que el número de bañistas supera el número de tres por uno el grano de arena. Este tipo de desplazamiento requiere poco equipaje, a saber: un tanga, un bote de litro de bronceador y un paquete de Winston duro (indispensable para llevar en la goma del tanga). Sólo puede llevarse a cabo durante la época veraniega y, por suerte o desgracia, es uno de los más frecuentes en nuestro país. Recomendamos no usar las chanclas durante los desplazamientos por autovía.
• Viaje concertado: Requiere un paso previo por la agencia de viajes. Se puede llevar a cabo a cualquier zona, ya sea de interior o costa, siendo preferible que el lugar de destino esté plagado de monumentos y museos. Tiene como característica principal que el viajero, conoce antes de salir de casa dónde va a dormir, qué va a comer, dónde, cuándo, cómo, quién, porqué y sobre todo, a qué hora. Es requisito indispensable anular por completo la capacidad de improvisación. El único equipaje requerido es un pequeño plástico cuadrado de apenas 9 cm. de largo y que lleve escrito en una esquina las letras VISA… a ser posible en color dorado.
• Viaje concentración: Da igual la época del año y el destino. Importa una puta mierda dónde se lleve a cabo, ya que una vez allí, uno termina viendo siempre a la misma gente, agarrando la misma cogorza y despertándose con una versión mejorada del mismo dolor de cabeza. El equipaje requerido se limita al cepillo de dientes, un par de gomas y una botella de Jack Daniel´s. Estos tienen la gran ventaja de costar poco y tener garantizado el resultado del mismo. En algunas ocasiones se puede combinar con cualquiera de las dos versiones anteriormente expuestas.
• Viaje aventura: Destino indeterminado. El equipaje se compone de barra de salchichón, ristra de "shorizo" del pueblo, navaja multiusos, un buen mapa y por supuesto, un enorme rollo de cinta americana (a ser posible incluir cuarenta duros y mucha ilusión). La tónica de estos viajes está marcada por no tener conocimiento alguno de "ande coño" vas a dormir, en qué idioma tendrás que pedir las cervezas, ni de qué color será el uniforme de la policía que te registre las alforjas. Por contra, tienes un conocimiento exacto de qué vas a comer cada día, qué vajilla vas a utilizar, con qué vas a hacer las boquillas de los porros y qué vas a usar para reparar tus botas cuando se vuelva a caer la suela (lease el principio de este párrafo). También sabes exactamente cuándo se acaba el viaje, hecho éste que coincide forma inexcusable con el puto instante en el que se te acaba el dinero. Personalmente me inclino por este último formato de llevar a cabo mis desplazamientos, no sé si por el placer que me provocan o por la imposibilidad de apuntarme a algunas de las dos primeras versiones.
Por último, y para terminar este breve análisis sobre los diferentes tipos de viaje, no puedo dejar de hacer mención al viaje de mi "brodel", por todos conocidos como El Buen Viaje, ese que unos nos deseamos a los otros pero que sólo mi hermano posee, gracias al especial trato que Dios le dio al nacer dotándolo de semejante elemento, que aunque incómodo en verano, le ha forjado una envidiable reputación entre las hembras de nuestro país.
Con esto damos por finalizado este breve análisis que confío sea de utilidad para preparar vuestros proyectos de este verano.
MATEO

domingo, 9 de agosto de 2009

La esquina del viento(El número 69)



El número 69
Número 69 de nuestra revista favorita y el redactor jefe me propone "¿podrías escribir acerca de sexo?". Lo siento por él, pero yo es que me canso con sólo escribir de sexo y además, tanto mi religión como mis fuertes convicciones morales me impiden hacerlo. No obstante, siendo una petición especial y a sabiendas de que existen miles de mujeres que suspiran por mí en este triste mundo, contaré algunas cosillas.

Sé que muchos de vosotros os sorprenderíais de la cantidad de conocimientos que atesoro sobre el sexo y no me gusta presumir. Tengo que deciros que Mateo al sexo es como Félix Rodríguez de la Fuente a la fauna ibérica. Por ello intentaré hacer un breve planteamiento de unos cuantos puntos, muy básicos.
1-. Las cosas muy claras: yo soy macho macho, pero vamos, macho con todas las letras mayúsculas, y para que no quepa duda os diré por ejemplo que tengo las hormonas masculinas del tamaño de albondigas caseras, de estas que se aprovechan para hacer trasfusiones a maricones arrepentidos y a los cuatro días les salen pelos en el pecho como cuerdas de violonchelo. Para mear tengo que ponerme a cinco metros de la pared para no arrancar los azulejos de la pared a 60 atmósferas de presión. La operación de apéndice me la hicieron entre mi madre y mi hermana porque me negué a que me viera un tío en pelotas. Que por el cero no me pasa ni el bigote de una gamba a martillazos, y que dispongo de prepucio, pucio y postpucio. Bien, pues dicho esto y una vez aclarada mi situación ante el tema sexual pasemos al punto siguiente.
2-. Mujeres. A pesar que conozco a algunos que disfrutan con ovejas, a mi no me queda más remedio que pensar en mujeres y aquí comienza el problema. La palabra mujer no está muy bien definida y abarca términos tan amplios como desde la gorda a la que le chorrean los "molletes" de carne, cara de mala hostia y carácter avinagrado, que trabaja conmigo; hasta la rubia escultural de cuerpo de guitarra, cara de virgen y tetas caidas hacia arriba con la que me cruzo cada mañana.
El problema está en que a las dos se les llama mujeres y yo estoy convencido que ni siquiera pertenecen a la misma raza y mucho menos al mismo sexo. De hecho tienen el mismo parecido que un perro con un piano de cola. Pero a pesar de todo, estoy seguro de que casi todos estamos de acuerdo y que en general nos gustan los del sexo contrario. Jamás hubo una palabra mejor puesta que esa: "contrario". Vista la cantidad de problemas que esto causa, os recomiendo a todos que hagáis como yo: castidad absoluta.
3-. ¿Cómo se llega a esta solución tan dramática? Pues muy sencillo. Intenta recordar el proceso completo. Lava la moto, intenta ponerte guapo, véte a un bar de gilipollas, elige una chica, pégate del orden de media hora mirándola con cara de imbecil, habla con ella, cáele bien, invítala a unas cuantas copas, llévatela a dar una vuelta, convéncela de que va a disfrutar del encuentro, y si todo esto ha salido bien, ahora, completamente cansado, medio borracho y teniendo en cuenta que ya deben ser las cinco de la mañana… pues sí… ahora te toca cumplir. Mínimo media hora saltando, empujando y, por supuesto, asegurándole que la quieres más que al carburador de tu moto. Y ahora dime, ¿realmente merece la pena? Lo dudo mucho.
4-. Hazte Monje Cartujo, disfruta de la meditación, de una relación mística con seres no terrenales, de la buena comida, de la abundante bebida y, si te sientes muy apretado, recuerda que un vaciado rápido cuesta aproximadamente cinco mil.
Con estos breves consejos sobre sexo, me despido por este mes, confiando en que nadie me haga ni puto caso. Joder y ser jodidos. Rodad, disfrutad, y lo más importante, que cada uno disfrute con lo que quiera. Si a ti lo que te da gusto es pegarte martillazos en el nardo, pues adelante.
MATEO

sábado, 8 de agosto de 2009

La esquina del viento(El porqué de las cosas)



El porqué de las cosas
Me parece recordar que cumplía siete añitos: tarta, fiesta con los amiguitos, chocolate caliente, Fanta de naranja y algún que otro regalito. Entre estos regalos estaba un librote con letras muy gordas y muchos dibujitos que se titulaba «El porqué de las cosas» y explicaba temas sencillos como, porqué las mamas se ponen gorditas cuando van a traer un hermanito, porque se nos caen los dientes, porque los perros no hablan, y cosas así.

Lo cierto es que aunque sí que recuerdo porqué engordan las mamas, no me acuerdo de porque hostias los perros no hablan y lo único que realmente aprendí con aquel puto libro es que las cosas suelen tener un porqué, un motivo o una razón para su existencia. Seguramente estarás pensando: bueno, y a mí porqué coño me ha de importar la puta infancia del gilipollas éste.
Te lo explico. Retrocedo tres años en el tiempo. Mi colega el Ata —llamado así por dedicarse al negocio de los ataúdes y transporte de fiambres— decide pegarse un fin de semanita en la playa con su parienta y rulando con su máquina. En esta noble labor andaba cuando a un "hideputa", se le ocurre saltarse una doble línea continua para llevarse por delante a su moto, su parienta y su pierna. A la moto que le den por el culo, a la parienta la pudieron arreglar con un par de intervenciones quirúrgicas, pero lo de la pierna tuvo un peor arreglo. Tres años después de aquello, después de más de 400 días de hospitalización, 8 operaciones, 7 meses con hierros y tornillos dentro de la pierna y de haberle injertado en la pata el músculo dorsal que extrajeron de su propia espalda, este buen hombre aún anda con muletas y pasea un pierna que más bien parece un jamón de cinco jotas.
Aunque pueda parecer lo contrario y a pesar de no haber podido volver a su trabajo, y mucho menos andar en moto, él no lo lleva demasiado mal. Sale con los colegas e incluso de vez en cuando se atreve a ir a alguna concentración, pero eso sí, en coche adaptado para minusválidos.
La historia comienza cuando le decimos: "Venga Ata, échale ‘guevos’ y te vienes a Pingüinos". Y ahí está el tío, el primero. El viaje no lo cuento porque ya lo hice en otra parte y porque no viene a cuento, de modo que, a lo que vamos. Llegamos a la zona de acampada con más frío que vergüenza. Nos reagrupamos todos y cuando vamos a entrar, el coche no puede pasar. Me quito el casco, le explico toda la película y me dicen que es norma nueva y sin excepciones. Sin ponerme nervioso y amablemente les pedí que me llevasen ante el responsable de la organización, el cual igual de amablemente y sin ponerse nervioso, me vino a explicar que le importaba un pijo, que si mi colega no puede andar, que acampáramos en un barrizal que había a unos dos mil metros, donde si que podían entrar con los coches y que ya se imaginaba que la norma no iba a gustar a mucha gente, pero que las normas son las normas y no pensaba infringirlas ni por un cojo ni por un manco.
Habíamos pasado setecientos kilómetros pasando frío para divertirnos y no era cuestión de empezar la fiesta partiéndole la cara al puto organizador. Convencimos a una chica para que nos dejase pasar a descargar al jodido cojo, sacamos el coche y así no pasar el fin de semana cojo arriba y cojo abajo, como era nuestra obligación.
Pero digo yo ¿porqué se hacen concentraciones?, ¿acaso no se trata de encontrar un punto de reunión donde los motoristas podíamos pasarlo bien y compartir experiencias? Lo más importante de una concentración ¿no son los motoristas?, ¿los que ahora están minusválidos, ya no sirven? ¿se puede saber que mierda de espíritu impera en una concentración donde a un biker, por el simple hecho de estar jodido lo dejan fuera? No me cabe duda alguna de que los señores de turismoto (y lo he escrito con minúscula porque me sale de los cojones), cuando empezaron con su concentra tenían un auténtico espíritu biker, pero me da a mí en la nariz, que con los años y el dinero que a buen seguro ganan todos los años, se le ha olvidado un poco el origen de toda la historia.
Bueno, pues me he quedado mucho más a gusto después de soltar todo esto, que estoy seguro que le va a molestar a bastante gente, pero para ser sincero me la suda y me despido deseando que ese fulano que me dio aquella explicación tan técnica de porqué mi colega se tenía que quedar fuera, se vea, al menos durante un tiempo, en puta silla de ruedas y pruebe en su puto culo cómo debe de sentirse él que, mientras más jodido está, más por el culo vienen a darle.
MATEO

viernes, 7 de agosto de 2009

La esquina del viento(Movida con la movida)



Movida con la movida
Viernes noche (no tengo ni puta idea de por qué coño el noventa por ciento de las veces que me busco problemas es viernes noche), una plaza, un corro de motos, unas botellitas de Segoviano, un buen grupo de colegas y a disfrutar de la conversación. Eso sí, a cinco grados bajo cero. Supongo que a la mayoría os suena familiar.
Y en ésas estaba yo conversando amigablemente, o sea, fanfarroneando como siempre. ".....y sin cortarme un pelo, cogí a ese grandullón de casi dos metros por las pelotas y...." Cuando un par de golpecitos en el hombro, interrumpen mi relato.
— Buenas noches, joven. Me entrega su documentación.
— Gracias por lo de joven, señor agente, pero ¿es que pasa algo? ¿estamos haciendo algo malo? ¿ha llegado la denuncia de la asociación de madres solteras?
Entonces el amable agente de la policía local, pasó a explicarme que el ayuntamiento ha ideado un nuevo plan para acabar con la "movida juvenil", o según ellos, los "botellones". Además, mira tú por donde, una de esas medidas consiste en multar a todos aquellos grupos de jóvenes que consumieran alcohol en la vía publica. En nuestro caso particular, había que añadir que estábamos aparcados sobre la acera, el ruido que habían hecho nuestras motos al llegar y seguramente que no estábamos correctamente peinados.
Total que, tras cuarenta minutos conversando con el amable agente, intentando explicarle que aparcábamos en la acera para dejar más sitio a los coches, que los que habían hecho ruido eran otros que ya se habían marchado, que era el viento el que nos había despeinado un poco y sobre todo, que el líquido amarillo y de sabor fuerte que había en las botellas de segoviano no era sino mosto casero, conseguimos que nos dejaran en paz pero "sólo por esta vez. Eh..."
Los periódicos publican encuestas: al cincuenta por ciento de los jóvenes le importa un pijo el futuro, viven al día. Los ayuntamientos editan bandos: hay que acabar con la movida callejera —molesta a los vecinos y crea una mala imagen—. En el resto de Europa los jóvenes hacen fiestas en sus casas, y yo me pregunto: pero so pedazo de maricones, ¿es que acaso creéis que nos gusta estar en la puta calle, pasando frío y bebiendo whisky de garrafón en vasos de plástico?. Al 50% de lo jóvenes les importa una "puta mierda" el futuro por que están hasta la polla de ver como cada día salen más universitarios que no encuentran trabajo como no sea poniendo el culo en una esquina.
Yo no sé como será la casa de un belga o la de un alemán de una escala social media, pero te puedo asegurar que con los pisos hormiguero que tenemos en España (y eso los que tenemos suerte) no queda sitio ni para rascarte un huevo sin dar con el codo en la pared y mucho menos para invitar a los colegas. Eso sí, nos quedan los bares, siempre que salgas con mil duritos en el bolsillo para poder amortizar un par de cacharros. ¿Que los grupos de motoristas nos reunimos en la puta calle? Y donde hostias quieres que lo hagamos, ¿acaso en algún ayuntamiento que tú conozcas ha cedido algún local, nave o solar para que los jóvenes se diviertan? ¿conoces a algún club al que le hayan facilitado una sede para que lleven a cabo sus reuniones? ¡Cómo! ¿que el moto club X solicita uno de nuestros locales para llevar a cabo sus reuniones y guardar sus cosas? Sí, claro, para que se vengan aquí a tomar cervezas y a llenar el suelo de aceite. Esto se lo dejaremos a los de la peña flamenco o a los de club de amigos del dominó.
¿Pues sabéis lo que os digo, politiquillos de barrio? Que os jodan. Que vamos a seguir de movida en las calles, que si al vecino de arriba le molesta tiene dos opciones: o se baja con nosotros o que no invite a todos a subir. Y que además sepais que muchos le estamos cogiendo el gustillo a eso de tomar copas en la puta calle y, como nos guste, no nos vais a echar de aquí ni ofreciéndonos la del Salón de Plenos.
MATEO